sábado, 19 de mayo de 2012

Entre dos tierras estás.


Los dos juntos reconstruían lo que quedaba de aquello que un día estaba entero. Sin saber por qué un terrible viento sopló de sorpresa en la zona en la que ellos estaban.
Muchos pedazos que estaban en el suelo, volaron algo lejos de allí, ella, se ofreció para ir a buscarlos. Se dirigía a ello, sin saber, que era una tarea compleja, en la que a lo mejor no volvería.
Él quedó allí, bendecido con una maldición. (Francisco Jánez)

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