lunes, 11 de marzo de 2013

Mind the gap, una enternecedora historia.

Cuidado con el hueco, por favor. Londres
Quien haya visitado Londres tendrá grabado en la memoria el "Mind the gap, please" ("Cuidado con el hueco, por favor"), la frase que se repite por los altavoces de toda la ciudad.
Originalmente la voz que se oía era la del actor Laurence Oswald, quien en 1960 advertía a los usuarios del metro que tuvieran cuidado de no meter alguno de los pies en el hueco que separa el coche del andén. Sin embargo, el progreso y la inserción de sistemas telemáticos acabaron por silenciar a Oswald, siendo la estación de Embankment la última en escuchar su voz.
Sin embargo, la señora Oswald solía acercarse a las estaciones del metro únicamente para escuchar la voz de su marido después de que éste falleciera, a los 80 años de edad, en julio de 2001.
La viuda de Oswald Laurence se puso en contacto con el TfL (Transport of London) para ver si podía obtener una copia del "Mind the gap" que su marido grabó hacía más de 40 años. Entonces el personal localizó el registro y no sólo realizaron una copia del anuncio en un CD para que ella pudiera tenerla, sino que están trabajando para poder recuperarlo en la estación de Embankment.
(Publicado por el Diario El Mundo, el 8 de marzo de 2013)

lunes, 11 de febrero de 2013

Un lugar para soñar.

"Sólo necesitamos 20 segundos de coraje irracional y te prometo que el resultado es algo magnífico"


- Creí que si venía aquí, dejaría de sentir esto. En casa, todo me recordaba a ella. El parque Balboa, Filippe's en la calle Tres, Little Dom's, la cafetería...esa me recuerda mucho.
El olor del aire en mayo y agosto, cuando sus arbustos favoritos floreaban por todo el vecindario. Todo eso son detonadores.
Y me sentí mejor por un tiempo, estando aquí. Pero lo extraño es que resulta que ella también está aquí, cuando voy a comprar material, o al supermercado a 15 kilómetros.

+ Necesitamos una tienda nueva.

- En serio, evito la mitad de los corredores, el de los condimentos, el de panadería olvídalo. Le encantaban las cometas rojas y las tartas de arándano. Digo, ¿a quién no?.

+¿A quién no?

- Si tan sólo pudiera hablar con ella sobre recuperarme de su pérdida.

+Sí.

- Sobre todo los niños, ellos son el mayor detonador. Quiero decir, Dylan, sus ojos. Sólo he visto esa expresión en los ojos de alguien una vez en mi vida. Y la forma en que me saca de quicio, que me hace enfurecer. Me ignora, me frustra. Y todo el tiempo, él me mira con los ojos de ella. Sin su luminosidad.
Supongo que, cuando amas tanto a alguien, con tanta fuerza durante tanto tiempo, no puedes alejarte, vayas donde vayas. Y eso sucede una vez en la vida. Simplemente no puedo "manejarlo", no puedo desprenderme.